Embarazo adolescente y el desarrollo humano de las mujeres

El representante del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) explora en el siguiente texto las consecuencias inmediatas y duraderas en la salud , la educación y el potencial de obtener ingresos de una niña embarazada. Para prevenirlos, propone, es necesaria la promoción de comportamientos sexuales seguros, que han sido de mucho éxito en su aplicación en países desarrollados.

Hugo González

 
 

En 2015, un total de 25,021 niñas y adolescentes entre 10 y 19 años asistieron a control prenatal en establecimientos de salud del Ministerio de Salud en El Salvador.

El embarazo durante la adolescencia inquieta porque: i) se asocia más frecuentemente a problemas de salud de la gestante y el feto, ii) provoca discontinuidades en las trayectorias educativas, a veces agravados por la expulsión a consecuencia de juicio moral iii) limita las opciones para encontrar y ejercer una actividad laboral remunerada, iv) es mucho más frecuente entre los pobres, favoreciendo la transmisión intergeneracional de la pobreza, v) ha aumentado al margen de relaciones de pareja estables, por lo que la crianza termina a cargo de las chicas y sus familias de origen, y vi) es frecuente, sobre todo en el embarazo precoz —antes de los 15 años—, que su origen sea por el abuso o el aprovechamiento por parte de adultos.

La exposición al inicio de relaciones sexuales, es uno de los determinantes de la fecundidad adolescente. Las teorías sociales dominantes anticipan que la fecundidad tenderá a adelantarse y que ocurrirá de manera cada vez más frecuente antes de la unión y que convergirán paulatinamente las edades de iniciación sexual de hombres y mujeres y por estratos socioeconómicos. En España y República Dominicana, el inicio de la actividad sexual entre adolescentes de 15 años es significativamente similar -20 % y 16 % respectivamente- sin embargo solo el 4% de las adolescentes entre los 18 y 19 años de edad son madres en España comparado con el 33% de sus homólogas en República Dominicana. ¿Qué hace la diferencia? Luego volveremos a retomar la respuesta a esta pregunta.

Una veintena de adolescentes embarazadas y adolescentes ya con hijos participan de una de las charlas del programa de Club de Adolescentes en la Unidad de Salud del Puerto de La Libertad. Según la experiencia del personal de la Unidad de Salud, todas las adolescentes embarazadas tienen algún tipo de problema social derivado de su embarazo o un historial de maltrato en su familia.
 
Una veintena de adolescentes embarazadas y adolescentes ya con hijos participan de una de las charlas del programa de Club de Adolescentes en la Unidad de Salud del Puerto de La Libertad. Según la experiencia del personal de la Unidad de Salud, todas las adolescentes embarazadas tienen algún tipo de problema social derivado de su embarazo o un historial de maltrato en su familia.

La población salvadoreña en edad de trabajar alcanzará su pico (67%) en el año 2035 siendo proporcionalmente mayor que la población dependiente (menores de 15 años y mayores de 65 años). Esto representa una oportunidad única para el país en la medida que esta población se convierta en un bono demográfico a partir de mayor acceso a educación de calidad que contribuya a mejor productividad, que se desarrolle saludablemente, obtenga empleos formales con mayores ingresos y mejores tasas de ahorro familiar.

En 1950 Corea del Sur, era un país más pobre que la mayoría de los países latinoamericanos y, en pocas décadas eliminó casi completamente la pobreza. Mientras transcurría el bono demográfico, el empleo creció a una tasa promedio anual del 1.7 por ciento entre 1970 y 1995, y contribuyó a explicar el 23.1 por ciento de la tasa de crecimiento promedio anual del PIB per cápita, que fue del 7.2 por ciento; la productividad incrementó en promedio al 5.5 por ciento, contribuyendo a explicar el 76.9 por ciento del crecimiento del PIB por habitante.

En esa fase se redujo el número de hijos por mujer con un incremento sustancial de la participación laboral de las mujeres, potenciando el crecimiento de la fuerza de trabajo global (dividendo femenino). Dado que elconsumo de la población en edad de trabajar es inferior a su ingreso, se produce un aumento en la tasa de ahorro, lo cual posibilita un aumento en la tasa de inversión en el individuo o sus dependientes, contribuyendo a un crecimiento económico colectivo.

¿Cómo influye el embarazo adolescente en este círculo virtuoso? Un embarazo puede tener consecuencias inmediatas y duraderas en la salud, la educación y en el potencial de obtener ingresos de una niña.

La alta fecundidad coloca a las adolescentes en un estado de baja salud por: A)demandas nutricionales no satisfechas por cada embarazo y por los bajos ingresos, y B) por los riesgos de muerte, enfermedades y discapacidad como resultado del embarazo y parto. La baja nutrición además condiciona la baja educación porque limita el desarrollo cognitivo y el aprendizaje. A su vez, la baja nutrición, la baja salud, la baja educación, repercute en una baja productividad teniendo como resultado una baja renta. La baja renta produce una baja capacidad de ahorro la cual se exacerba debido a las condiciones del entorno de pobreza en el que habitan y el deteriorado estado nutricional que les condiciona una baja salud, donde las familias gastan más medicinas en lugar de invertir en mejores condiciones de vida perpetuando el ciclo de la pobreza e indigencia.

El matrimonio infantil temprano está íntimamente vinculado a la pobreza y las oportunidades de educación de las niñas y condiciona su autonomía y empoderamiento a decidir sobre sus vidas. En 18 países de 20 con la mayor prevalencia de matrimonio infantil, las niñas sin educación son seis veces más propensas a contraer matrimonio antes de los 18 años que las niñas con educación secundaria; y las más pobres dos veces más propensas a casarse antes de los 18 años que las que viven en hogares con altos ingresos.

En el estudio “Maternidad y unión en niñas y adolescentes: Consecuencias en la vulneración de sus derechos” publicado en El Salvador en 2016, se identificó que tres de cada cuatro adolescentes embarazadas de las que estudiaban abandonaron sus estudios con un promedio de escolaridad de 5,7 años. Dos años posteriores al primer embarazo, el 29% de las adolescentes ya eran madres o estaban embarazadas de un segundo hijo.

La actividad sexual se inicia más tempranamente sin necesariamente establecer una unión, lo que lleva a un aumento de las probabilidades de los índices de maternidad en soltería. En El Salvador el tipo de arreglo familiar que prevalece entre las niñas de 10-12 años que tuvieron un embarazo en 2012 es la convivencia con sus familiares sin pareja, con un 58%. El porcentaje de solteras es 7 veces mayor entre las niñas de 10-12 años, respecto a las adolescentes entre 15-17 años. No obstante, el 50% de las adolescentes en unión entre 10 y 17 años manifestaron tener uniones forzadas y el 33% de las que habían establecido una unión, estas finalizaron durante los dos años posteriores al nacimiento del primer hijo.

¿Cómo podría revertirse esta situación? En la actualidad existe suficiente evidencia que indica que los programas de educación sexual retrasan el inicio de la actividad sexual entre las y los adolescentes y mejoran el uso de métodos anticonceptivos entre adolescentes sexualmente activos/as reduciendo de este modo la prevalencia del embarazo en adolescentes.

La reducción de la prevalencia de infecciones por el virus del VIH en algunos países occidentales se debió básicamente al esfuerzo realizado en la promoción de comportamientos sexuales seguros, en el marco de intervenciones para reducir el embarazo en adolescentes: A) servicios de salud sexual y reproductiva; B) programas de educación sexual basado en evidencias y orientado a la familia, la escuela y el entorno; C) estrategias de desarrollo juvenil para fortalecer habilidades para la vida y mejora en el acceso a oportunidades educativas, económicas y culturales basadas en la comunidad.

En una reciente revisión de 41 pruebas de control realizados en países desarrollados, se identifican tres tipos de intervenciones exitosas implementadas en escuelas, centros comunales de los gobiernos locales, servicios de salud y en los hogares. Estas incluían aspectos educativos, promoción de métodos anticonceptivos y la aplicación de intervenciones múltiples. Los programas de educación que promueven solamente la abstinencia para adolescentes no han demostrado cambios en embarazos precoces o embarazo adolescente.

El hallazgo más relevante de la evidencia reciente es que el descenso de la fecundidad adolescente continúa, a pesar del ligero adelantamiento de la iniciación sexual, debido al aumento del uso de métodos anticonceptivos eficaces. Sin embargo, este incremento no ha sido suficiente para lograr que todas las relaciones sexuales de adolescentes sean protegidas. Por lo tanto, el comportamiento sexual desprotegido continúa siendo el principal factor de la alta fecundidad adolescente. Retomando el ejemplo sobre España y República Dominicana, el 85% de las adolescentes españolas utilizan algún método anticonceptivo durante la primera relación sexual en comparación al 24% en República Dominicana, lo cual explica la diferencia de adolescentes embarazadas entre ambos países.

Centroamérica es la cuarta subregión a nivel mundial con mayores embarazos entre adolescentes después de África del este, oeste y central. Independiente de la latitud del contexto social y cultural, existe una tendencia hacia la exposición a la actividad sexual a más temprana edad. Negar el acceso a la educación integral de la sexualidad o a la promoción del uso de métodos anticonceptivos, por juicios alrededor de las relaciones sexuales prenupciales, expone a las y los adolescentes y sus países de origen a repercusiones de individuales y colectivas.

Los Estados Unidos de América redujo en 4 millones los nacimientos y un 57% la ocurrencia de embarazos entre adolescentes en el período de 1991 y 2012 con la utilización de intervenciones efectivas. Recientemente, el departamento de salud pública del Estado de Colorado desarrolló un programa de acceso a métodos anticonceptivos de larga duración entre los años 2009 y 2015 reduciendo en 40% los embarazos entre adolescentes y 35% de los abortos.

Eliminar el matrimonio infantil, promover la igualdad de género y el ejercicio del derecho a la planificación de cuándo y cuantos hijos tener es imprescindible para introducir a la mujer y las familias en un círculo virtuoso. La menor fecundidad les permite continuar estudiando y adoptar patrones preventivos para el cuido de su salud y la de sus hijas. La mejor educación les proteger contra la violencia, el acoso sexual y la coerción, contra el embarazo a temprana edad. Mejor educación igual a mejores oportunidades laborales, mejores ingresos, mejores ahorros, mejores inversiones de la familia, mejores estándares de vida y con ello un mejor estado de salud.